lunes, 21 de junio de 2010

El pájaro inescrutable en la maleza

© Ilkhi, 1999

Al presionar el botón de mi cámara réflex y, acto seguido, oír el espejo móvil plegarse, y deslizarse la cortinilla del obturador; me pareció estar escuchando las notas del Txoria txori*, dentro de aquel vagón (de FEVE, Bilbao - San Sebastián) cubierto de graffitis, en vía muerta, como un vagón de metro neoyorquino, varado junto a la ría.

Me trasladé, mentalmente, a aquel Bilbao de mediados de los setenta, cuando ese mismo vagón circulaba impoluto (las pintadas, entonces, no se hacían sobre las carrocerías de los trenes) por raíles transitados, hacia montañas en donde encontrábamos nuestro reducto de libertad.

La letra de este poema, de Joxean Artze, la cantaba/escuchaba a través de aquellos ventanales del vagón, que parecían las perforaciones del arrastre de la película de 35 milímetros, mientras iban moviéndose, espacio-temporalmente, en el interior de mi cámara alma.

El pájaro sigue libre; a veces, se posa en nuestros corazones, él sabe que no es necesario quedarse, y al igual que el tiempo: "Tempus fugit", él también vuela, pero a diferencia del tiempo, el pájaro siempre vuelve. Quizá esté oculto entre la maleza que cubre las ruedas del vagón de tren. En cualquier caso, siempre será el pájaro inescrutable.


* Poema, de Joxean Artze, titulado: El pájaro, musicalizado por Mikel Laboa.


Txoria txori
Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen
ez zuen alde egingo
Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango
eta nik...
txoria nuen maite

El pájaro
Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado
Pero así,
habría dejado de ser pájaro
y yo...
lo que amaba era el pájaro


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