domingo, 21 de agosto de 2016

Oporto, la puerta dourada que lleva al océano Atlántico

© Ilkhi, 2003 - 2016

Con este título que le he puesto se puede adivinar que Oporto es una de las ciudades europeas a la que vuelvo una y otra vez sin cansarme de verla evolucionar. Las ciudades más que idealizarlas las interiorizo.

En el díptico fotográfico que está sobre estas líneas se puede ver dos fotografías de la misma tienda en Oporto. La foto en blanco y negro la saqué con una cámara analógica en 2003 y la que está en color la fotografié la semana pasada con una cámara digital.

La diferencia no es sólo temporal (parece que las separan más de cien años) primordialmente es conceptual, ya que mientras en la foto que saqué en 2003 las bacaladas que cuelgan en la parte más alta del escaparate son auténticas, sin embargo, las que están colgadas en la foto actual son de cartón piedra: apoteosis de la simulación. Por otro lado, en la foto de 2003 se pueden ver las hortalizas y frutas colocadas delante de la tienda en un orden desordenado, por el contrario, en la foto de 2016 vemos que la entrada a la tienda es diáfana con una alfombra acrílica en el suelo y dos plantas flanqueándola. La decoración globalizadora de Pinterest haciendo estragos. Respecto a la tipografía utilizada en el toldo de la tienda, en la foto de 2003 se puede ver que utilizaron el tipo de letra Optima diseñado en 1958, pero en la "nueva tienda" han utilizado una versión del tipo de letra Garamond diseñado en 1530. El desconocimiento de los estilos tipográficos y sus cualidades estéticas e históricas cada vez es mayor entre los profesionales del diseño.


Thirteen laughing at each other en el Jardim da Cordoaria

© Ilkhi, 2016

© Ilkhi, 2016

© Ilkhi, 2016

© Ilkhi, 2016


Siempre que voy a Oporto me traigo algún descubrimiento. En esta ocasión ha sido una sesión fotográfica que dediqué a las esculturas de Juan Muñoz en el Jardim da Cordoaria. Este conjunto escultórico titulado Thirteen laughing at each other está compuesto de cuatro gradas en acero corten sobre las cuales hay trece figuras masculinas, fundidas en bronce, riéndose unos de otros. Con estos primeros planos que saqué he querido mostrar mi visión de esta escultura. La intención que tenía Juan Muñoz al realizar esta escultura fue ésta "I try to make you aware that something is really wrong". El desasosiego y la incomunicación fundidos en bronce.


martes, 9 de agosto de 2016

La cultura pastoril en el País Vasco

Ortzea eta Lurra
(Goian bego)
© Ilkhi, 1987

Ate-gurutzea
© Ilkhi 1988

En el libro titulado Cultura Pastoril - Artzaintza puede verse la incomprensión de la cultura vasca preindoeuropea. En una de las ilustraciones de este libro, junto a la eguzkilorea1 está la ate-gurutzea2, pero han elegido para la foto la cruz más "bonita y decorativa" en lugar de la más "tosca y rudimentaria" que aparece en la foto que saqué en la exposición celebrada en Bilbao en 1988. Lo que quiero mostrar es el sincretismo entre culturas diferentes. En la ate-gurutze que fotografié puede verse claramente el cáracter indéxico (al igual que en el hacha del Paleolítico, del Neolítico y de la Edad de los Metales hasta nuestros días) dirigido hacia ORTZEA (El cielo): el cielo icónico y receptivo que el vasco utiliza como protección espiritual. En la fotografía que titulé Ortzea eta Lurra (El Cielo y la Tierra) y que realicé junto a la cueva de Santimamiñe, se puede ver la mentalidad precopernicana, cuyo cielo era como una gran bóveda celeste y la tierra una extensión plana y finita. De ahí que la titulara Ortzea eta Lurra: ambos son antinómicos y a la vez complementarios. En el subtítulo que le puse, GOIAN BEGO (que esté arriba) se puede ver como las diferentes lenguas sí condicionan el pensamiento, puesto que las traducciones que se hacen al castellano son (que en paz descanse) o (que en gloria esté) la frase en euskera no dice nada de descanso ni de paz ni de gloria, sólo se refiere a la bóveda celeste. Yo en esta foto vi el fundamento cosmológico de GOIAN BEGO.

1 Flor de cardo silvestre que representa el sol, se ponía en la puerta principal del caserío para ahuyentar los malos espíritus.

2 Cruz de madera que los pastores ponían en la entrada de sus bordas para evitar que cayera el rayo sobre ellas.


domingo, 7 de agosto de 2016

Lados de espacio y tiempo pentagonales

© Ilkhi, 2016

Cuatro lados para un retrato
© Ilkhi, 2016


viernes, 5 de agosto de 2016

Une forme de décadence formelle

Carré noir sur un fond historique
© Ilkhi, 2016


jueves, 4 de agosto de 2016

Clave para una apertura que se creía utópica

Cómo abrir el cuadrado
© Ilkhi, 2016

martes, 2 de agosto de 2016

Un caserío transitorio en el mundo

Una luz y un pasillo de tiempo
© Ilkhi, 1983


En una aldea vizcaína llamada Uriondo pasaba los fines de semana de 1982 a 1985, en un caserío en el que no había agua corriente ni energía eléctrica. Era como si el tiempo se hubiera detenido hace dos siglos. El agua la cogíamos de una fuente comunal que había junto al caserío y las habitaciones las alumbrábamos con velas. Los aldeanos y aldeanas que allí vivían lo hacían de un modo muy parecido al de sus tatarabuelos. Allí no había explotaciones agropecuarias intensivas, por el contrario, un huerto para el consumo propio, un pequeño rebaño de ovejas y una vaca lechera, eso era todo. Estos aldeanos, excepcionalmente, bajaban a Bilbao y cuando lo hacían nos contaban lo muy desorientados que se sentían al pasear por sus calles. No había duda, aquel modo de vida estaba llegando a su fin.

Veinte años después volví a visitar Uriondo y me encontré semiderruido el caserío en el que habíamos estado en los años 80, otros caseríos habían sido rehabilitados, la energía eléctrica había llegado a la aldea y el agua corriente se había introducido en los caseríos, pero ya no había vida en la entrada de aquellos caseríos donde poder conversar con los aldeanos -probablemente ya habían muerto los que habíamos conocido entonces- pero tampoco se podía conversar con las nuevas generaciones, pues habían trasladado todas las "comodidades" de la urbe a la aldea y con ellas habían sellado el divorcio entre ellos y el cosmos. Habían roto el contrato que sus antepasados tenían con la naturaleza.


domingo, 31 de julio de 2016