domingo, 28 de junio de 2015

In the beginning and in the end there was only light

Lucis ante terminum
En mi libro de artista
αἰών αἰσθητός en el valle de Berrueza
© Ilkhi, 2002

sábado, 20 de junio de 2015

Cuando un buen libro no tiene corrector

hacen falta crampones para leerlo
© Ilkhi, 2015

En la última Feria del Libro de Madrid compré este libro de Alfred Lansing Endurance: el increible viaje de Shackleton, 1959, un relato histórico del viaje de Ernest Shackleton a la Antártida en 1914.

Shackleton fue esa clase de héroes que pasan a la historia justamente por no haber logrado su objetivo, en su caso, cruzar de oeste a este el continente antártico. Solamente por eso merece la pena ser leído. Pues de todos los relatos históricos que he leído sobre expediciones a las montañas más altas del mundo, los más interesantes siempre me han parecido aquellos que no lograron hacer cumbre.

Lo que no me esperaba era encontrar tal cantidad de erratas tipográficas (por separación incorrecta de palabras e interpolación de palabras erróneamente elegidas por el software respectivo) Pongo tres ejemplos.
"Cortinas, cuadros, ropas y utensilios col gabán del mamparo de estribor. [...] una simple de mostración de fuerza. [...] Por coincidencia, el barón Gerlache, antiguo socio del Endurance, se había encontrado asimismo varado en el mar de Weddell, a bordo de un novio llamado Bélgica."
Si los responsables de esta edición hubieran tenido una décima parte de pundonor y tesón para hacer las cosas bien que tuvieron los tripulantes del Endurance, no estaría lamentándome de esta pésima edición y no habría tenido que leerlo con los crampones puestos, ya que las palabras resbalaban sin cesar a lo largo de este libro.

martes, 16 de junio de 2015

domingo, 14 de junio de 2015

viernes, 12 de junio de 2015

Axiología irónica de una no-obra de arte

Estética crematística
En mi libro de artista, Zubihotz
© Ilkhi, 2002


jueves, 11 de junio de 2015

La injusticia conlleva codicia

"Lo que todo el mundo "sabe"
En mi libro de artista, ENTartUNG der kultur
© Ilkhi, 2003

sábado, 6 de junio de 2015

La gramacracia mal entendida

Potestas/significado fosilizado
© Ilkhi, 2015

La escritora Doris Lessing escribía, en junio de 1971, un prefacio para su novela titulada El Cuaderno Dorado (primera edición 1962). Estos son unos extractos del prefacio.
"Otra cosa que se enseña desde el principio es a desconfiar del propio juicio. A los niños se les enseña sumisión a la autoridad, cómo averiguar las opiniones y decisiones de los demás y cómo citarlas y cumplirlas. [...] Un profesor de arqueología de ese país puede escribir sobre una tribu de América del Sur, que tiene un avanzado conocimiento de las plantas, de medicina y de métodos psicológicos: "Lo sorprendente es que ese pueblo carezca de lenguaje escrito..." Y nadie considera absurdo el razonamiento de este profesor. [...] En el país en cuestión leí recientemente un ensayo sobre Antonio y Cleopatra, debido a un joven a punto de pasar a cursos superiores. Rebosaba originalidad y entusiasmo inspirado por la pieza teatral; el sentimiento que una enseñanza real de la literatura debería causar. El ensayo fue devuelto por el profesor con este comentario: "No puedo calificar su trabajo; usted no ha citado a los expertos." Pocos maestros considerarían eso triste y ridículo..."
Esto lo escribió Doris Lessing hace 44 años, sin embargo, a día de hoy nada ha cambiado, las universidades siguen siendo lugares para estabular a los chicos y chicas, a los cuales, una vez terminados sus estudios, se les envía al "matadero" del sistema capitalista, y todo esto sin rechistar pues para opinar ya están "los/las expertos/tas".

"Ese país" al que se refería Doris Lessing puede ser cualquiera de los 194 que hay en el mundo, ya que el sistema educativo y castrador de mentes es internacional. En todos los países se alecciona a los/las estudiantes para que piensen en términos de lo que ya está escrito por "expertos/tas".

Todas la Constituciones del mundo recogen múltiples derechos y deberes, pero no hay ningún título ni artículo ni siquiera una disposición adicional en la que se recoja nuestro derecho a tener conciencia y espíritu crítico.