domingo, 9 de septiembre de 2018

Una ficción realizable

18 de mayo de 2003
Jean Baudrillard dice que la fotografía no es una representación, sino una ficción. Siguiendo el mismo criterio, se podría decir que los bisontes pintados hace 14000 años en la cueva de Altamira tampoco son una representación, sino pura ficción. Pienso que caemos en la trampa que nos tienden los significados que asignamos a las palabras junto con lo imprecisos que son todos los idiomas.

Hoy en día, se considera que una imagen fotográfica es ficción, simulación y espectáculo ARTIFICIAL, por el contrario, en los albores de la fotografía se pensaba que una imagen fotográfica formaba parte de una teología NATURAL. En 1832 (siete años antes de que existiera el neologismo photography) David Brewster comparó el ojo humano con el objetivo de una cámara. Según él era la Naturaleza la que "escribía" tanto sobre la retina como sobre un papel emulsionado con nitrato de plata. "External vision is understood as the handwriting of Nature on the retina. [...] Modern science may be regarded as one vast miracle". Y en 1844 William Henry Fox Talbot publicó su libro "The pencil of Nature". Fue el primer libro editado con ilustraciones fotográficas, en el cual hay una "nota al lector" escrita por Talbot que empieza así "The plates of the present work are impressed by the agency of Light alone, without any aid whatever from the artist's pencil". No es casual que las palabras Light y Nature fueran escritas con mayúsculas.

Paradójicamente, estos descubridores de la fotografía crearon un relato de ficción que conectaba la luz, las sombras, el sol y la cristiandad en aquel periodo romántico en el que pensaban que la imagen fotográfica no era creada con las manos, sino por fuerzas sobrenaturales. La relacionaron con el ἀχειροποίητος (no hecho con las manos) esas imágenes cristianas (como el paño de la Verónica) que dicen no estar realizadas manualmente. En realidad este pensamiento decimonónico no difiere mucho del que pudieron tener los/as que pintaron los bisontes en la cueva de Altamira cuando proyectaron sobre la roca la esencia de los númenes-animales reales. Si bien aquellos hombres/mujeres prehistóricos/as practicaban una religión primaria (cuya esencia era un númen-animal real) y en el siglo XIX los pioneros de la fotografía, una religión terciaria (en este caso la esencia era "the Omniscient Spirit") sin embargo, ambas resolvieron la relación con la naturaleza mediante una ficción realizable.

Pienso que ni ellos tenían razón en el siglo XIX al ver en la fotografía una teología natural, ni nosotros en el XXI al considerarla un mero artificio que simula la realidad, pues lo natural y artificial están fusionados desde que el Homo sapiens demostró sus habilidades para transformar todos los materiales por medio de una ficción realizable.

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