jueves, 19 de enero de 2012

Traduttore, traditore


Todo lo grande está en la borrasca 
(Traducción fallida del griego platónico al alemán heideggeriano)
© Ilkhi, 1999


Cuando el 23 de julio de 1999 el día declinaba en un acantilado de Barrika (Vizcaya), con la galerna soplando sin tregua, abrí el obturador de mi cámara estenopeica y expuse durante 11 segundos la fotografía con la que abro esta entrada. En aquel mismo momento se me ocurrió el que sería su título: Todo lo grande está en la borrasca.

Mientras el viento azotaba las rocas, y las olas se expresaban con espuma furiosa en su arcaico lenguaje marinero, yo no conocía entonces la infausta frase con la que Martin Heidegger terminó el Discurso del Rectorado en la Universidad de Friburgo, 1933. Heidegger dijo primero la frase original de Platón, República, 497, d9: τὰ γὰρ δὴ μεγάλα πάντα ἐπισφαλή... (Porque todo lo grande es inestable...), acto seguido dijo su "peculiar" traducción al alemán "Alles Grosse steht im Sturm" (Todo lo grande está en la tempestad/el asalto). Con la palabra "Sturm", dicha ante aquel auditorio, hacía referencia evidente (aun sin quererlo) al Sturmabteilung (SA) Sección de Asalto, milicia del partido nacionalsocialista alemán. En los significados denotativo y connotativo de la palabra "Sturm" (tempestad, ataque, asalto, tumulto, ímpetu) está la clave para su interpretación.

En mi opinión, el significado de cualquier palabra no está en el alfabeto utilizado (si está escrito) ni en el idioma hablado (si es oral). Donde realmente está el significado es en su ser, pues las palabras no crean los significados, por el contrario, son los significados los que crean las palabras, y por ende cada individuo lleva consigo una ontología intrínseca del significado, que en ciertas ocasiones comparte con la comunidad lingüística en la que vive, y en otras, lo modifica por razones espurias, aunque en aquel momento Heidegger pensara que eso era lo sublime y grandioso.


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