domingo, 28 de febrero de 2016

Evocación según las condiciones de los tiempos

Cariátide en la penumbra del tiempo 
mirando a través del caleidoscopio
de lo que ya ha sido visto
© Ilkhi, 1982

Fotomontaje que realicé en 1982 con dos fotografías; una fue sacada por George Hoyningen-Huné en 1933, en ella aparece la modelo Toto Koopman con un vestido de noche, y otra fotografía de un vaso de whisky retocada con aerógrafo en 1982.

 

sábado, 27 de febrero de 2016

Paperez usteak janztea

Aukera guzian egiten dot
© Ilkhi, 2016


viernes, 26 de febrero de 2016

lunes, 22 de febrero de 2016

La piedra significa más de lo que pensamos

El sema en el sílex
El ser humano, en general, no acepta ningún significado
que no pueda hacer coincidir con sus prejuicios.
© Ilkhi, 2016

sábado, 20 de febrero de 2016

El arte de desasir la norma

Pinza ácrata
(Pinza que acoge pero no sujeta)
© Ilkhi, 2016

miércoles, 17 de febrero de 2016

La naturaleza aporética de las letras

Letra en el árbol
© Ilkhi, 2016

lunes, 15 de febrero de 2016

Metaficción picando el anzuelo de lo irreal

El anzuelo chico se come al seudogrande
© Ilkhi, 2016


domingo, 14 de febrero de 2016

El verbo estar en castellano y su relación con el euskera

Épsilongama espacial
"alfabeto existencial"
© Ilkhi, 2016


Pocas veces se ha planteado con claridad la dicotomía ESTAR y SER; dos conceptos claramente diferenciados, sin embargo, desde la mentalidad indoeuropea, estos conceptos tienen un único significante, el cual a su vez tiene varios significados. Un claro ejemplo lo tenemos en el filósofo Heidegger, quien al utilizar el verbo alemán dasein (estar presente) en su libro EL SER Y EL TIEMPO; lo hace porque le “falta” el verbo EGON (estar) y utiliza un adverbio de lugar da (ahí) en conjunción con el verbo SEIN (ser). Su significado es muy parecido al del verbo vasco EGON, pero le “falta” un verbo independiente del verbo SER con el significado (estar) para diferenciarlo del verbo SEIN. Tiene el verbo bestehen (existir) pero este verbo ha derivado a otro campo semántico (soportar).

Mientras en todos los idiomas indoeuropeos hay cierta confusión entre estos dos conceptos, EGON (estar) e IZAN (ser), en euskera están claramente diferenciados. El verbo EGON aparecerá en la lengua castellana y portuguesa representado por el verbo ESTAR (el mismo concepto, pero en lengua romance). Hay que tener en cuenta que la lengua castellana y portuguesa son las únicas neolatinas que diferencian estos dos conceptos. El hecho de que las demás lenguas neolatinas y germánicas no hagan la diferencia entre ESTAR y SER es debido a que ellos llegan de un modo diferente al concepto EGON, ya que todos estos idiomas europeos provienen del sánscrito, el cual sólo tiene un verbo para expresarlos: el verbo अस्: estar, haber, ser, existir. La mayoría de las lenguas indoeuropeas expresan el concepto EGON con el verbo SER, salvo en pocas excepciones en que los alemanes utilizan los verbos stehen y liegen; los ingleses stay  y stand, pero con una connotación meramente estática que no tienen los verbos EGON y ESTAR. Los verbos utilizados con este significado son: griego: εἰμί,  italiano: essere, inglés: be, alemán: sein, francés: étre.

En euskera, estas cuatro acepciones se dividen en dos: EGON: estar, IZAN: ser. Pondré un ejemplo con esta frase interrogativa en euskera: Ba al dakizu zer den mendi hartan dagoena? (¿Sabe usted qué es lo que está en aquel monte?) Aquí el verbo IZAN (tercera persona del singular da) se refiere a la esencia, mientras que el verbo EGON (tercera persona del singular dago) nos muestra lo que “está existiendo” en un lugar. Al igual que lo hacía el hombre prehistórico al dibujar sobre las paredes de su cueva; de este modo, mostraba el dominio que tenía sobre la forma o “circu-stancia” = EGON, para posteriormente pasar su preocupación a la “in-stancia”, es decir, el SER.

Es digna de destacar, la célebre frase de Descartes: “Cogito ergo sum”; la traducción que se hace al euskera es ésta: Pensatzen dut, beraz ba naiz. (Pienso, luego existo). Ésta es una traducción literal, pero yo diría: Egoten naiz, beraz ba naiz. (Estoy, luego ya soy). ¿Cuántos siglos podrán estar los españoles negándose el ESTAR y su relación con el euskera? O parafraseando a Américo Castro. ¿Cuándo seremos dueños y no siervos de nuestra historia? El mismo Américo Castro, ilustre filólogo español  se refiere a la peculiaridad de los verbos ESTAR y SER y su clara diferenciación en la lengua española. Destaco lo de lengua española para resaltar el desconocimiento del euskera que tenía este filólogo. Para hacerse una idea de lo que dijo acerca de  la lengua vasca, en su libro titulado: LA REALIDAD HISTÓRICA DE ESPAÑA, citaré unas líneas de este libro:

“El vasco entró en la vida histórica, en la que llegaría a ser española, al despojarse de su lengua, fragmentada y paralítica culturalmente, nunca alzada sobre el nivel oral”.

Dice “fragmentada” para referirse a los diferentes dialectos que la componen. Aquí Américo Castro da primacía a lo pragmático sobre lo cultural. Ya lo dijo Max Weinreich “Una lengua es un dialecto con un ejército y una armada”. Respecto a lo de “paralítica culturalmente” no deja de ser un prejuicio que viene de lejos cuando Jean–Jacques Rousseau escribía en su Ensayo sobre el origen de las lenguas publicado en 1781.

“El dibujo de los objetos corresponde a los pueblos salvajes; los signos de las palabras y las proposiciones a los pueblos bárbaros; y el alfabeto a los pueblos civilizados.”

Según Rousseau los aztecas jamás tuvieron una civilización pues su escritura pictográfica se lo impidió, por otro lado, según él en China no existió ninguna civilización hasta que a mediados del siglo XIX mediante el sistema Wade-Giles se hizo una transcripción al alfabeto latino de los pictogramas e ideogramas chinos.

Otro ejemplo más cercano en el tiempo es el del antropólogo Claude Lévi-Strauss que en 1950 ocupó la cátedra denominada “Religiones de los pueblos no civilizados” que tuvo que cambiar por el de “Religiones de los pueblos sin escritura” cuando algunos alumnos de esos pueblos supuestamente “no civilizados” le hicieron notar el paternalismo eurocéntrico que conllevaba esta definición.

La aculturación que sufren todas las culturas minoritarias se justifica con este falaz darwinismo cultural: la “supervivencia del más apto”.

Por otra parte, Juan Corominas en el DICCIONARIO CRÍTICO ETIMOLÓGICO CASTELLANO E HISPÁNICO dice esto del vocablo ESTAR: del latín STARE, “estar de pie, estar firme, estar inmóvil. La primera aparición está en los orígenes del idioma castellano. A continuación, cita  como referencia el Cantar del Mío Cid; el cual como es sabido, es uno de los primeros monumentos literarios (finales del siglo XII) en lengua castellana. Más adelante, dice: “para una teoría poco creíble, acerca de un influjo del substrato ibérico en el empleo del verbo ESTAR donde otros idiomas romances prefieren el verbo SER. Aquí cita como referencia “Zeitschrift für romanische Philologie” del lingüista y vascófilo Hugo  Schuchardt. Una vez más, encontramos incomprensión en nuestros lingüistas por falta de conocimiento del euskera. El lingüista Koldo Michelena reconoce el mayor uso del verbo EGON (estar) en el dialecto vizcaíno allí donde los dialectos guipuzcoano y septentrionales prefieren el verbo IZAN (ser). También Américo Castro se refiere a la mayor frecuencia del uso del verbo ESTAR a partir del siglo XVI. ¿Cómo no iba a ser de este modo? Si en el siglo XVI fueron múltiples los vizcaínos que sirvieron de escribanos y secretarios en la península, Flandes, Italia e Indias; muchos de ellos bilingües a quienes, del mismo modo que a mí cuando empecé a aprender inglés, les “faltaba” un verbo para expresarse. Este verbo no era otro sino EGON (estar). Entonces recurrieron al único verbo que en latín STARE (en aquel caso, en castellano del siglo XVI) expresaba lo más parecido al concepto EGON. Este verbo era ESTAR.