martes, 22 de marzo de 2016

Arcaísmos, anacronismos y otras zarandajas

Desde pequeños nos enseñan que el significado de todo cuanto escuchamos, leemos y vemos está cerrado, ésta es la mejor manera de cercenar nuestro pensamiento. Esto sólo es el principio, luego viene la "democratización" de los objetos que los políticos nos venden como el culmen de la liberación, cuando en realidad es la apoteosis de la alienación de las masas.

Es curioso cómo se aceptan o excluyen las palabras utilizadas  en una lengua. Por ejemplo en el Hiztegia (diccionario euskera-castellano) dice de la palabra IKUR: neologismo incorrecto; vide seinale, ezaugarri, marka, tres palabras más adelante está IKURRIN: neologismo sabiniano para designar a la bandera en general; hoy, debido a la utilización casi exclusiva en este sentido, significa "bandera vasca". ¿Qué criterio tienen los lingüistas para aceptar un término como IKURRIN (bandera vasca) y excluir otro como IKUR (señal), si ambos son derivados del neologismo IKURRI (significar) que Sabino Arana creó en 1892? Quizá sea la "democratización" del término IKURRIN. ¿Es esto un criterio lingüístico?

Respecto a los que se consideran arcaísmos o anacronismos de la lengua, son palabras que tienen la misma o incluso (en muchas ocasiones) menor antigüedad que muchas de las palabras que utilizamos en los idiomas actuales. Una persona culta debe conocer las palabras del pasado y del presente; si las conoce para poder entenderlas, hará que dejen de ser arcaísmos y lo que es más importante las hará evolucionar semánticamente. No podemos re-negar del ayer pues el ayer nos ha re-deformado.

Lo más interesante de la comunicación entre seres humanos está en la malinterpretación que hacemos cotidianamente de todo lo que escuchamos, leemos o simplemente vemos. Si no hubiéramos practicado esta malinterpretación durante milenios, todavía estaríamos tallando piedras de sílex, pues esta característica es el motor que nos hace avanzar en el conocimiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario