jueves, 28 de noviembre de 2013

Giovanni fragmenta heurísticamente la niebla poética

Las aes saliendo de la niebla
Foto: © Ilkhi, 2013


Ayer estuve en la presentación del libro de Giovanni Collazos Contra la niebla [Unaria Ediciones] en Diablos Azules.

Este poemario está escrito en esas dos ciudades que conforman el genius loci del que se impregna Giovanni y crean el gentilicio con el que él se identifica: "madrilimeño".

Con estos poemas Giovanni consigue ahuyentar esa "crisis de lo real" (paradigma de la posmodernidad) con cañonazos léxicos que abren boquetes en esa niebla que uniformiza/lobotomiza mentes y corazones. La realidad no ha muerto, existencialmente es otra en todo momento. Giovanni lo sabe y lo siente  en su carne lacerada por la concertina del tiempo que desafía a la realidad.

Como sentencia Giovanni en su poema "La vida":

la vida es barro
manchado por la nieve

A modo de ejemplo, dejo esta prosa poética extraida de su poemario Contra la niebla.

Destripar la niebla

Hay una estancia borrosa en mi carátula, un no estar de augurios fletados, un agosto que se ha hecho estatua tras años de claustro. Y discurriendo por las vísceras, por un suero de cisterna, por la desnuda noche, se perdió su lengua deidad, su sonrisa cáñamo, la delgada abundancia que mataba mi contradicción. Se ha instaurado una muerte fotográfica en sus labios, un paréntesis que oprime el légamo esquirla  de mi ensortijado marfil. Pero en Madrid todavía habita un cielo ovalado con relámpagos de revolución, con un Cesar Vallejo soplándome al oído sus versos de optimismo que nadie comprende; entonces pienso en encapuchar la noche para matar la espera, construir una verticalidad de tiempo que sirva como muralla para mis sordos disparos; reverdecer la tormenta con cañones de claridad que destripen la niebla. Y mi armamento más importante seguirá siendo lo que hay en mi pecho: un oscuro dragón que se despliega en poema.

El libro puedes conseguirlo en http://unariaediciones.com/


martes, 26 de noviembre de 2013

An ornamental device in Budapest

Timeless stairway
© Ilkhi, 2013


sábado, 23 de noviembre de 2013

Alde bateko aldera, alde biko esangura

© Ilkhi, 2013

 © Ilkhi, 2013

Hemendikakoa ezta honainokoa
(Euskal adierazleen aldentze formala)
Ene irarlan-sailean, Zehaztasun Ezezaguna
© Ilkhi, 2013


viernes, 22 de noviembre de 2013

viernes, 15 de noviembre de 2013

In the still of a being there is a live-born present

negative positive negative
(An existential split in a waiting still)
© Ilkhi, 2013


jueves, 14 de noviembre de 2013

Esquema horizontal del presente

 La preposición "para" en acción
© Ilkhi, 2013


lunes, 11 de noviembre de 2013

Spacelessness

Time is out of bounds to Space
© Ilkhi, 2013


sábado, 9 de noviembre de 2013

The third_point of a signifier

The odds are against it
In my artist's book, ENTartUNG der kultur
© Ilkhi, 2771


jueves, 7 de noviembre de 2013

Gunea bezain sendoa dan aldia

© Ilkhi, 2013

 © Ilkhi, 2013

Edireitzea
Ene irarlan-sailean, Lur barria
© Ilkhi, 2013

 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

El corazón detesta la línea recta

Corazón insurrecto
ni se peina ni se pliega ni se humilla
© Ilkhi, 2013

Zúñiga escribía sus poemas como si cada palabra fuera el más exquisito y saludable de los manjares o el más letal y temido de los venenos. Él era de esa excelente casta de poetas.

Aquí dejo este poema de su libro era otro hoy (Poemas 1966 - 2006) Ediciones del Primor, 2008.

PEINARSE EL CORAZÓN

Para calmarse un poco
procuraba peinarse el corazón
siguiendo los consejos de su amigo:
el corazón, igual que los cabellos,
hay que arreglarlo todas las mañanas,
le había transmitido.
Y así, día tras día,
las puas penetraban en su carne,
arañaban la piel ya dolorida,
sangraban
hasta llegar a la preciada víscera;
mas nada conseguía en lo tocante al tema.
Hizo llamar a un peluquero experto
que no pudo peinarlo, pero tatuó un dibujo
a la medida exacta de la tetilla izquierda
con forma, claro está, de corazón:
así será más fácil arreglarlo,
dejó dicho. Y entonces
empezó a cepillarse su tatuaje,
primero con esmero, luego con impaciencia,
con rabia, intentó cortes más exóticos;
la calma no llegaba.
Llamó a su amigo y se lo dijo:
- Esto no me funciona.
- Es infalible, insiste, contestó.
Cuando se taladró el corazón con un pincho
encontró al fin la paz (Arroba.
No siempre los consejos
de un buen amigo aciertan,
pero ya estoy tranquilo, algo tendrán,
pensaba agonizante con la sonrisa puesta
en un montón de venas desplomadas)

Jose Luis Zúñiga


lunes, 4 de noviembre de 2013